viernes, julio 01, 2005

Vida de mujer

Por Barbara Limoncelli

Modosa, dulce y bien portada de niña, nada hacia presagiar la rebeldía tardía que se estaba gestando en su interior. Su madre sintió los primeros dolores de parto mientras asistía a un juego de béisbol, quizá por eso, el calor de las multitudes fue su destino. Pero si es real que el destino esta marcado, más importante aun fue la estatua del dictador Anastasio Somoza Garcia, que se alzaba en el centro de Managua, donde el automóvil que llevaba a su madre camino al hospital, se detuvo unos segundos. Como escribiría ella misma años después "quien sabe que señales se transmitirían en el líquido amniótico, pero en vez de terminar con un bate en la mano, termine esgrimiendo todas las armas a mi disposición(...) para participar en la lucha de mi país por librarse de una de las dictaduras mas largas del continente americano". La llamaron, Gioconda Belli.

"Dos cosas que yo no decidí, decidieron mi vida: el país donde nací y el sexo con el que vine al mundo". Así comienza su anteúltimo libro, una autobiografía titulada "El país bajo mi piel".

Nacida en Nicaragua en 1948, en el seno de una familia privilegiada de Managua, fue educada para brillar en sociedad y asumir sus roles de esposa y madre. Nadie imaginaba que Gioconda pasaría por este mundo, sin ser inadvertida. Poeta en primera instancia y novelista luego, es una de las voces más representativas de la literatura centroamericana. Ganadora de muchos premios, que incluyen el Casa de las América otorgado por Cuba en 1978, tiene mas de 20 libros en su haber. Revolución, sexo, amor y maternidad son los pilares de su escritura y los conjuga a la perfección. Belli exuda por todos sus poros, poesía vital, viva, carnal. Con un lenguaje claro y simple, logra transmitir sensaciones y emociones a la perfección. Conoce a las mujeres con una claridad maravillosa y les ha dado un lugar privilegiado en todos sus relatos.

Madre y revolucionaria, Gioconda siempre expone lo difícil que ha sido conciliar sus dos vidas, sus hazañas heroicas las hizo al mismo tiempo que hervía mamaderas. Pero finalmente ha logrado que ambas vidas coexistan bajo una misma piel.

Se casó virgen a los 18 años, con un muchacho de su mismo círculo, algo que su madre siempre creyó requisito imprescindible para un buen matrimonio. Tuvo su primera hija a la que bautizo Maryam y a los 21 años, mientras su matrimonio se desmoronaba, se enamoro de un poeta, quien la introdujo en la romántica historia de Sandino. Esto marco su vida, como así también su actitud de querer revertir la miseria y violencia que acechaba a su país. Dejo al poeta y retorno a su vida de casada, en la cual había vivido como zombi mientras duro su romance.
Se unió a las líneas del Frente Sandinista. Su marido nunca se dio cuenta de sus actividades clandestinas. Lucho. Empuño armas bajo la estricta convicción que a Nicaragua no le quedaba otra salida que la lucha armada y la revolución. Conoció a Fidel. Se exilio en México. Fue condenada por revolucionaria. Fue perseguida. Vio morir muchos amigos. Se enamoro y vivió apasionadamente.

A pesar que su matrimonio seguía a marcha forzada, quedo embarazada de su segunda hija y en 1973 nació Melissa. Pero un año después, el malabarismo de mantener un matrimonio ya terminado, llego a su fin. El 19 de julio de 1979 las fuerzas sandinistas entran victoriosas a Managua luego de más de 40 años de dictadura.

Mientras su pueblo escribía en las paredes yankee go home, Gioconda se enamora de un yanki periodista y pese a los intentos de convencer a su corazón que no era adecuado, se casa por segunda vez.

En 1994 luego de haber militado mas de 20 años en el Frente Sandinista, decide renunciar por no estar de acuerdo en el manejo de la cúpula del partido. Actualmente esta comprometida con las próximas elecciones presidenciales en su país, en las líneas de Herty Lewites, opositor a Daniel Ortega, líder del partido al que Gioconda defendió durante muchos años con tanto empeño. "Uno no escoge el país donde nace; pero ama el país donde ha nacido"