domingo, junio 05, 2005

Sumemos sin olvidar

Por Susana Alvarez (Huinca Renancó, Argentina)

Hacer de la Escuela de Mecánica de la Armada un museo que recuerde los sucesos ocurridos entre 1976 y 1983 es abarcar en los umbrales del siglo XXI sólo un aspecto de la realidad.

Recorramos las calles de Buenos Aires solamente. ¿Qué vemos? Niños que hacen de la limosna un modo de vida para calmar el rumor de sus vacías tripas.

No hay que olvidar el magnicidio; perdonar es ser cómplice de él; pero, sumemos.

¿Por qué no transformar esa faraónica construcción, en una "verdadera" escuela que enseñe y gradúe a quienes sientan vocación por ello en expertos en cocina; y que todo lo producido se destine a un comedor, abierto en ese mismo lugar, a niños que concurran para aprender sus primeras letras.

Un espacio abierto a todos aquellos que no encuentran su lugar en el mundo, porque la alta pared de la miseria les impide ver más allá.

Muchos especialistas en psicología, medicina y educación, estarían dispuestos a un rotundo “presente”, en caso de que fuesen convocados.

Lograríamos no sólo que una generación no pierda sus neuronas en los recovecos del hambre, sino que sea incluida en ese marco referencial, que los argentinos no queremos sepultar por el espanto que creó, pero del que muchos no se sienten parte porque el tiempo sembró distancias, muchas veces distorsionadas por ambiciosos intereses o fatídicas ideologías.