lunes, junio 27, 2005

Semblanza de uno

Por Tom Amans
Buenos Aires, Argentina
tamans@sinectis.com.ar

¿Qué es lo que parezco? Parecer es acaso lo único sólido que podemos ser. Semblante, semblanza, como en el francés “sembler” o el inglés “resemble”. Suelo parecer un joven bohemio, al punto que me han llamado “Fito” por Fito Paéz (¡horror!) y me han gritado ¡Charly! caminando por San Telmo (vaya y pase). Evoco obviamente estereotipos que van desde Jesús de Nazareth hasta Charles Manson.

Dicen que parezco bueno. Lo que tampoco es algo demasiado comprometedor, para bien o para mal. Ser bueno bien podría querer decir ser un boludo, un quedado... Sea como fuere confieso que tengo paciencia para tolerar los defectos de la gente, en especial los egos “enrarecidos”. Me impulsa la curiosidad, saber hasta dónde pueden llegar este tipo de personajes. Lo más sencillo es seguir algún prejuicio y alejarse de un comportamiento agresivo pero en cambio, en investigador privado, busco acumular las pruebas para cerrar mi caso. Cuando saco en cara algo no lo hago sin acumular una buena cantidad de ejemplos convergentes que me convencen y juzgo capaces de convencer a cualquiera: he ahí mi bondad.

A los fines prácticos soy un cosmopolita o mestizo cultural. Definitivamente no me puedo definir como un Argentino típico. No cumplo los requerimientos básicos: no me apasiona el fútbol, no entiendo la mentalidad del “vivo” ni siento placer alguno en verlos triunfar. Es más intuyo que hay muchos más códigos que apenas veo pasar sin nunca entrar en ellos.

Soy bilingüe en el sentido que mis estructuras lingüísticas están repartidas entre el español y el francés. Por eso frecuentemente incurro en el galicismo, lo que me dificulta el control del contexto tanto en argentina como en Francia (mucho más en éste último desde luego). Pero supongo que también me da esa ubicuidad del contemporizador, un diplómata pero de arrabal. También un transgresor suicida de las identidades más obvias y más populares.

Entretanto recorro las calles de Martínez (dentro de la burbuja) como de Munro (donde la tierra empieza a agrietarse) con un paso de gangsta rap que se me pegó en algún momento de mi infancia (en esa época era break-dance, claro). Hablo de lo popular entre los finos progresistas y de política y semántica entre los pragmáticos. De eso hablan quizás cuando dicen que la postmodernidad “nos atraviesa a todos”. La sociedad está fragmentada, aislada en su fragmentación, lo veo todo los días, y parece ser mi condena seguir la tragedia hasta el final.

¿Individualista? Sí, pero ¿de quién?