domingo, junio 05, 2005

¿Se hunde el Líder?

Por Alejandro Toro (Punta Arenas, Chile)

Bastó una pregunta, realizada hace dos semanas por uno de los asistentes a una cena de camaradería, para que, como un chispazo incendiario, el tema se instalara en el ambiente. De inmediato, en una catarsis colectiva, los presentes alimentaron con hipótesis y explicaciones el gran rumor del último tiempo en Punta Arenas: “¿Han escuchado que el Líder se está hundiendo?”.

Eso fue suficiente para que brotaran los argumentos avalando tal posibilidad. Claro que ninguno apuntó al meollo del asunto; es decir, entregar antecedentes directos sobre el posible hundimiento del megamercado. Por el contrario, la conversación sólo orilló el tema de fondo con afirmaciones, eso sí, que servían para sustentar tal presunción. "Lo que pasa es que en ese sector de la ciudad los terrenos son muy malos"; "no sólo ahí, sino que en toda la ciudad cuesta mucho construir"; "a propósito, ¿recuerdan el caso de las casas hundidas en la villa El Ovejero?".

La principal característica del rumor es que cuesta mucho saber dónde surge; qué hecho lo detona. También es habitual que, tras ir de boca en boca, la información primaria se desvirtúe y siga un derrotero impredecible. En el caso de Líder, lo más interesante es que el trascendido se enquistó en varios círculos sociales, de capitán a paje, sin distinción. La explicación a este fenómeno, creo, es simple: no se trata de cualquier empresa, sino de una muy importante, cuya presencia se ha hecho notar desde que se comenzó a construir el megamercado en abril del año pasado. Por lo tanto, las cosas que se digan en torno a ella, importan, a veces más, a veces menos, pero importan; más aún una que, en la forma de especulación, se deforma en la conciencia colectiva, condimentada hasta la fantasía. Por ejemplo, ya no sólo el Líder se estaría hundiendo, sino que la emergencia obligaría a cerrar el local temporalmente durante seis meses para repararlo, versión que contradice a otra que señala que la clausura obligada sería sólo por tres meses. Pero esta última no se queda sólo en plazos, sino que además es acompañada por información sobre el futuro de los trabajadores: algunos serían trasladados a Puerto Montt y otros despedidos.

Otra certeza sobre el rumor es que si bien es casi imposible saber dónde nace, lo que sí es seguro es que algo lo genera; un comentario, tal vez. Por lo mismo, casi todos los rumores abrigan algo de verosímil. En el caso de Líder, quizás -y en este punto especulo- pueden haber tenido algunos pequeños problemas asociados a filtraciones de agua desde napas subterráneas, pero que eso implique el hundimiento del local... lo dudo. Pero en este aspecto lo que yo diga vale bien poco.

La voz autorizada es la del gerente de Líder. Me consta que durante las últimas semanas Gastón Donoso ha tenido que negar, en privado y públicamente, en varias oportunidades, que el megamercado se esté hundiendo.

Un rumor con connotación negativa puede tener consecuencias insospechadas. Una persona afectada por uno puede cargar de por vida con un estigma falso y, lo peor, nunca enterarse de él.

Para una empresa la situación es algo distinta: conoce lo que la gente está comentando, pero lo complicado es desmentirlo, porque en cierta forma implica validarlo públicamente. Quizás una buena receta, si se tiene la conciencia tranquila, es enfrentarlo con humor, fórmula que en el caso de Líder podría ser aplicada por sus ejecutivos respondiendo lo siguiente cuando les pregunten si es cierto que se está hundiendo el megamercado: "Lo que pasa es que cada vez tenemos los precios más bajos".