domingo, junio 05, 2005

Reclamos y desinformación

Por Nady Rivas (Corrientes, Argentina)

Desde hace un tiempo es noticia la retención de servicios de los trabajadores de la salud tanto en Chaco como en Corrientes. Quienes no encuadramos en la categoría de empleados públicos, por variadas razones: trabajadores autónomos, empleados informales, “en negro”, subocupados, desocupados, según los matices de la situación laboral de cada uno; vemos, pensamos y opinamos respecto a los empleados de las distintas reparticiones públicas. El comentario general en la calle es “al menos tienen un trabajo, una obra social y algún día tendrán jubilación” mientras que otros simplemente no encajamos en la franja de trabajadores en relación de dependencia privados o públicos, por decisión o por negación al derecho a un trabajo digno, frase que parece reír a carcajadas en nuestra Constitución.

En esta ocasión el turno de protestar llegó al personal de la salud pública, que mediante la retención del servicio solicita el aumento salarial al gobierno provincial; no estoy en desacuerdo en la demanda del aumento salarial, ¿pero quién defiende o qué herramientas poseen quienes no tienen un trabajo formal? No se ustedes pero yo me remonto a las escenas del Chapulín Colorado ¿se acuerdan, no? Cuando en un momento declamaba algún actor “¿y ahora quién podrá salvarnos?” (pido disculpas pero no recuerdo si la palabra exacta es salvarnos o ayudarnos, como sólo la utilizo a modo comparativo, creo que poco importa el último término), y aparecía el mencionado héroe que complicando un poco más el problema al transcurrir las escenas el asunto llegaba a un buen final.

Hoy no se si estamos viviendo las escenas de un guionista pésimo o si la realidad es un reality show, no se si el vaso está medio vacío o medio lleno, todo depende desde el ángulo en que se mire. Digo esto, porque los principales espacios en los medios de estas últimas semanas están dedicados a si habrá alianzas entre tal o cual partido, a si el gobernador se reunirá con el jefe político del partido X o si se apostará a una nueva alianza entre radicales, peronistas o liberales para la nueva elección a gobernador que ya se aproxima. Este es, por supuesto, el escenario propicio para reclamar, demandar, pedir, fundamentar el aumento salarial de cualquier sector de la administración pública, ya que la coalición del gobierno provincial tratará de dar alguna respuesta a los gremialistas.

Reitero que comparto con los trabajadores el aumento del sueldo básico. Dicho sea de paso, a consecuencia de un síncope sufrido una semana atrás, estoy recorriendo pasillos y sorteando obstáculos burocráticos en el Hospital Escuela para lograr la atención en distintas especialidades y obtener turnos para los exámenes solicitados por un cardiólogo y un clínico respectivamente. Me llama mucho la atención que en cada pasillo, en cada espacio que pueda captar la atención de los pacientes hayan colocado carteles informando (tal vez a modo de disculpa por los problemas que ocasionan a los pacientes) la situación salarial actual y a la que aspiran con la retención de servicios.

Nadie o mejor dicho, todos los ciudadanos como yo, que no cuentan con cobertura médica, debemos pasar el proceso de cotización de precios de los distintos estudios: el “bono contribución”, cuyo costo varía la verdad que no sé si por la cara del cliente o el estado de ánimo del administrativo, porque no hay carteles informativos respectos a los valores de cada estudio médico (me refiero a, por ejemplo: rayos x, ecografía, mamografía, análisis de orina y sangre, etc.) ¿Será porque es un hospital público? ¿Será para no despertar la sospecha de que lentamente se está privatizando el servicio de salud? Si señores, pri-va-ti-zan-do, así como se deletrea, así como está ocurriendo con las escuelas públicas donde concurren sus hijos y donde año tras año los tutores reclaman ante los medios el abono de la cooperadora para la inscripción al ciclo lectivo.

Me parece que cuando despertemos de la aletargada siesta tan tradicional en el noroeste argentino, nos daremos cuenta que al fin y al cabo que de “público” los servicios que supuestamente deberían estar garantizados por las políticas sociales, sólo quedará el nombre y una historia para relatar a los nietos diciendo “hace mucho tiempo, la escuela y el hospital eran públicos en el más amplio de la palabra (…)”.

¿Alguien experimentó todo lo que aquí expreso o es sólo fantasía mía? Hoy mientras veía a distintos periodistas de diario y de televisión en los pasillos del hospital me preguntaba si a ellos se les ocurrió o se les ocurrirá preguntar, insinuar, pedir información respecto a: cuánto dinero se destina a la salud pública (y no estoy hablando de un número redondo, sino desglosado en ítems, por ejemplo: tantos pesos en sueldos a médicos, tanto a administrativos, tanto a la empresa de limpieza, tanto a materiales y remedios) y la segunda gran pregunta que yo sí quizá como otros pacientes ya he cuestionado es ¿adónde diablos va a parar el ingreso por el “bono contribución”? Sólo de elegante tiene el nombre, pues si no se cuenta con el valor cotizado se debe pasar a la oficina de asistencia social a explicar por qué no se puede pagar el costo total o directamente no abonar, así mediante sello (yo diría estigmatizador) de por medio se avanza en la cadena de oficina tras oficina.

¿Dónde están las hermosas letras discursivas de política de inclusión social para todos? Cada gobierno de turno, palabras menos palabras más, las usan para adornar sus discursos, antes y durante su mandato. Los irresponsables que nos representan (a quienes elegimos libremente) echan la culpa a los anteriores; ellos, a su vez, a quienes les precedieron; y así sucesivamente. Mientras tanto, en la Legislatura correntina se debate si habrá alianza, si se alcanzarán los votos necesarios para la reelección, si fulano o mengano cedió una parte de su poder.

Mientras tanto, nosotros, ustedes y yo, cuando nos toca jugar de pacientes en el escenario de la vida y nos asignan el rol de enfermos y representamos escenas requiriendo la atención pública gratuita, nos sentimos maltratados por la indignidad de no tener dinero para contribuir solidariamente ¿Porqué no se informa del ingreso mensual de la contribución de los pacientes y cómo y de qué manera se invierte? ¿Por qué no hay un maldito cartel que brinde información del ingreso contributivo de los pacientes tal como los trabajadores prolijamente detallan respecto a sus reclamos? ¿A quién le corresponde informar? ¿A los directores del Hospital, a Contaduría o a algún periodista un poco curioso que pueda sonsacar datos más o menos exactos del ingreso?

¿No estaré exigiendo demasiado? ¿Deberemos los pacientes organizarnos también para reclamar? A ustedes y a mí ¿“quién podrá ayudarnos”?