domingo, junio 05, 2005

Medios medios

Por Mario Gómez (Mendoza, Argentina)

La falta de contenido en los medios, especialmente en el televisivo, tiene varios componentes: el cultural, el social y el comercial, entre otros. Para no extenderme demasiado, me voy a referir a estos tres. Están ligados entre sí y es imposible analizarlos por separado. Porque no puede hablarse de cultura si no lo hacemos en un contexto social y no se pueden hacer programas televisivos dejando de lado lo comercial. ¿Sabe la gente lo que quiere? Definitivamente sí. Lo que ocurre es que no tiene muchas opciones. Entonces, si lo que quiere es distraerse un poco de las preocupaciones diarias, puede optar por lo que se ofrece en la franja de las 21.


Poco, ¿no? Para hablar de los programas más vistos, tiene que conformarse con unos "marcianos" (dicho esto en el más amplio sentido del término) de fórmulas remanidas, soportar a la diva de los teléfonos o aturdirse con una tribuna y con un conductor que se la pasa vendiendo de todo a los gritos, a lo largo de más de una hora y media. ¿La calidad? Ausente sin aviso. Pero claro, como el rating es cosa seria, cada cual agrega a su manera un par de groserías por acá y algunas desnudeces más allá, sin olvidarse por supuesto de poner en ridículo a algún vecino, como usted o como yo, o a algún famoso; todo a cambio de treinta segundos de fama y un electrodoméstico.

Si después de todo, eso es lo que quieren. Ya pensaron mucho durante todo el día. En esto, las gerencias de programación y la dirigencia de los canales también son responsables. Y, de una u otra forma, no se comprometen para no ir en contra del anunciante que más aporta o para no quedar mal con el gobernante de turno.

Lo cierto es que no hace mucho tiempo un señor periodista tenía un programa que iba todos los domingos por la noche y lideraba el rating nada menos que a la hora en todos queríamos ver los goles. Y sí, a mí también me gusta mucho el fútbol, pero... En ese programa se tocaban temas de actualidad y siempre había espacio para la cultura, para la solidaridad y para el humor; todo con gran nivel y profesionalismo (a pesar de la "carajeadora" costumbre de su conductor) ¿Qué pasó con Lanata? Porque es a él a quien me refiero y a su programa “Día D”, si es que alguno todavía no se dio cuenta. Pasó que tiene las manos limpias, que no transa. ¡Más peligroso que mono con navaja! ¿No? Que vaya con sus aires de Michael Moore vernáculo a otra parte. Nosotros, los televidentes, somos "chiquitos", nos conforman con cualquier cosa: a ver, poné “Hombres de Honor”, ¡me hace acordar tanto a “El Padrino”!

Lástima que Suar no sea Coppola, el Francis Ford, por supuesto sino quién.