lunes, junio 27, 2005

La vida esta escrita en las pequeñas cosas

Por Bárbara Limoncelli
Capital Federal, Argentina
blimoncelli@hotmail.com

“Siempre te reías de chica”. Pese a esta insistencia de mi mamá yo no recuerdo nada de mi infancia, pero por los retazos que he ido juntando, sé que fue buena.

Nací en marzo de 1977, en plena dictadura militar, mi tránsito a este mundo fue complicado, 18 horas de trabajo de parto hicieron que Nora, mi mamá, quien quería tener una familia numerosa, desistiera de ello y solo se quedara conmigo. Un divorcio 3 años después tampoco ayudó a su sueño. No fue fácil ser hija de padres separados.

Una vez escuche que uno elige a sus padres, no lo sé... pero si es así, pese a todo, NO me he equivocado.

Amo los libros, las pastas y los animales. Nací en una familia que me ha enseñado a defender mi libertad, SIEMPRE. Un papa esperanzado y soñador como pocos, a quien el mundo se ha empecinado en hacerle las cosas difíciles. Un ser SUMAMENTE generoso, que me ha dejado ser, sin críticas. Una mamá luchadora hasta el cansancio, con una fuerza de voluntad pocas veces vista.

Nadie en este mundo sabe por todo lo que hemos pasado, pero hoy después de mucho tiempo, es una mujer feliz.

Nací en el sur de nuestro país, en la provincia de Neuquén, transité mi niñez sin hermanos, hasta que a mis 12 años papá decidió tener otro hijo, con otra mujer: un peludito, morocho de pestañas larguísimas y amor innato.

Hoy tiene 16 y la rebeldía que siempre hubo en sus pelos lo acompaña en su vida.

Tengo dos abuelas; una que es el estereotipo: cocinera, ama de casa, mujer de campo y otra, completamente intelectual, quien con sus 87 años y mientras su físico dice basta, todavía recuerda a la perfección los 5 idiomas que habla. Un metro y medio de completa sabiduría, de quien he heredado el amor por los libros, los viajes, las culturas perdidas, el cine. Como me dolerá el día que decidan llevársela. Pero la he disfrutado muchísimo.

A los 16 años decidí que Buenos Aires sería mi destino, terminé pronto la secundaria y llena de miedos me embarque a la gran ciudad con una mochila repleta de esperanzas. Estudie comunicación, soy periodista. La vida a veces esta escrita en pequeñas cosas, nací en la calle Periodistas Neuquinos y viví toda mi vida neuquina en la Torre del Periodista, curioso ¿no?

También quise ser actriz y en parte lo soy, como todas las mujeres. Estudie teatro varios años hasta que la vida de las decisiones me hizo optar por mi carrera. Intento vivir con la premisa de no dejar nada de lo que tenga ganas de hacer de lado. Sé que uno no puede transitar todos los caminos, pero no voy a arrepentirme de no haber intentado lo que deseo y sueño.

Adoro a mis amigos y agradezco tener tantos y tan buenos. Son mi familia sustituta ya que la biológica esta lejos.

Me encanta salir, bailar, divertirme y lo he hecho hasta el cansancio.


Me he enamorado muchas veces. Quise y no me quisieron. Me quisieron y no quise. He llorado. Dejé y fui dejada. Amé y me amaron. Todo me sirvió para SENTIR, que es lo que vale.

Alejandro apareció en mi vida hace 5 años y pese a los negativos pronósticos de todos, seguimos juntos. Es real, somos tan poco parecidos, tenemos opiniones muy diferentes, pero ni eso, ni los 13 años que me gana en edad, han hecho que no podamos compartir nuestras vidas. Tenemos mucho que aprender uno del otro.

Tengo muchos miedos, pero el principal es ser madre, y aunque ganas no me falten, temo perder la libertad que he conseguido y que tanto me gusta.

Ah! Si de algo importa, soy rubia, con rulos sin dirección, ojos que llaman del tiempo y 1.70 de altura. No como carne roja hace mucho tiempo y poco a poco iré dejando de comer también todo lo que tenga ojos y patas. Locura para algunos, coherencia para mí.