domingo, junio 05, 2005

Eutanasia: ¿sí o no?

Por María Lilia Santía (Córdoba, Argentina)

La opinión pública fue sacudida por la tan discutida muerte de Terry Schiavo, ocurrida hace algunos meses atrás. Se planteó la discusión, si debía seguir viviendo o no. Así se instaló en los medios el debate sobre la eutanasia.

Día a día, pasaban las imágenes de una mujer postrada en una cama, sin más signos vitales que la respiración asistida y algún que otro intento de movimiento. A continuación, el reclamo de sus padres para que siguiera viviendo, o el de su marido, de acabar, con un sufrimiento que llevaba ya demasiados años y que, además, era irreversible. Cobró tal dimensión la controversia, que hasta llegó a la Justicia del Estado de Florida en Estados Unidos.

Según el diccionario, eutanasia es “la muerte sin sufrimiento físico, especialmente la provocada voluntariamente, a quién padeciendo una enfermedad incurable lo solicita para poner fin a sus sufrimientos”. Este caso tomó estado público. Pero cuántas personas se plantean la duda: aceptarla o no. Se trata de un debate que genera las más diversas opiniones. Entran en juego disputas ya sean filosóficas, religiosas y sobre todo morales. ¿Qué haríamos si tuviéramos a alguien cercano, en condiciones irrecuperables?; ¿qué haríamos ante el sufrimiento de un ser querido, perpetuado en el tiempo? Y tantos otros interrogantes.

Personalmente creo que si el dolor pudiera evitarse, estaría a favor. Pero por otra parte siento que es una decisión muy difícil de tomar. Es como ponernos en el lugar de Dios, y decidir. También creo que debiera analizarse cada caso en particular porque no en todos debiera permitirse. Además, sería fundamental la opinión de los médicos que atienden al enfermo, para no tomar una determinación errónea.

En los medios, se planteó el debate. Hasta en los informativos daban la opción de llamar a un número para votar a favor de la eutanasia y otro para hacerlo por lo contrario.

Así planteadas las cosas, nos llevaban a reflexionar sobre esta polémica. No puedo dejar de lado, la importancia de una legislación sobre el tema, por parte de los Estados; como una decisión madura y consciente sobre la vida de las personas. Considerando que quienes no compartan la eutanasia se sientan libres también de no tomar tal opción.

Quedarían planteadas las dos posiciones: a favor y en contra. Pero antes que nada, tomadas con absoluta libertad y con plena conciencia.