lunes, junio 27, 2005

Esto que soy

Por Ayelen Waigandt
Paraná, Entre Ríos, Argentina
wafis1313@yahoo.com.ar

Siempre me es difícil hablar de mí. Soy bastante tímida y reservada, aunque no lo parezca. En este momento estoy triste, no tengo ganas de escribir, lo cual complica las cosas, y no hago honor a mi nombre: Ayelen (se escribe sin acento), que quiere decir “alegría” en lengua mapuche. Soy flaca, abuela dice que en demasía; tez extremadamente blanca; pelo oscuro, con algunos resabios del colorado paterno, lacio y largo hasta la mitad de la espalda; los maternos ojos marrones.

Nací y vivo en Paraná. Tengo una hermana de 23 años que en diciembre me hará tía por primera vez, un padre ausente por propia voluntad, y una mamá que es más importante que el sol. Hace un año perdí a mi abuelo y con él todo el significado de la figura paterna. Juro que jamás había conocido un dolor tan profundo.

El próximo jueves cumpliré 26 años y soy periodista. Hace cuatro, tras hacer mi pasantía correspondiente a la Licenciatura en Comunicación Social, comencé a desempeñarme profesionalmente en diversos medios periodísticos: desde ese momento no paré de trabajar y abandoné la última materia que me separa del título. Es mi cruz por estos días, ya que suscita los ruegos de mi madre. Prometí intentar recibirme para fin de año y espero cumplir.

Las noticias forman parte de mi vida casi como una extensión de mi existencia. Siempre práctica, mi carácter fuerte y la firmeza en las decisiones me ganaron el mote -casi siempre mal intencionado-, de “loca”. Tanto en el trabajo como en la vida cotidiana, soy bastante hiperactiva pero con nervios centrados y buen ánimo, que sólo desaparece cuando alguna injusticia me hace enojar.

En paralelo, bailo tango. Es una pasión que comenzó en el 2003 y que no desaparece por más que los huesos débiles y enfermos por la fiebre reumática que se apoderó de mi cuerpo se quejen de continuo. Según los comentarios, lo hago bastante bien, y me gustaría dedicarme con mayor intensidad.

Llevo una vida sencilla de la que no me arrepiento, porque es la que elegí y elijo todos los días. Y es toda mía.