domingo, junio 05, 2005

Copiemos, no comparemos

Por Verónica Guevara (Caseros, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

El sábado el fútbol argentino sufrió una nueva bofetada. En la quinceava fecha del torneo de Primera B Nacional, mientras Chacarita perdía de local ante la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) por 2 a 0, en la tribuna funebrera se anunciaba que las cosas no estaban bien. Gases lacrimógenos y balas de goma no pudieron impedir que los anfitriones invadieran el campo de juego, agredieran y amenazaran con navajas a jugadores locales y rivales, y los dejaran en paños menores al robarles toda la ropa.

A partir de entonces los organismos de control deportivo, la policía, la AFA y la CoProSeDe comenzaron a tirarse entre ellos “la pelota de las responsabilidades”.

Se volvieron a ventilar los “trapos sucios” de las decisiones de la AFA: la devolución de los nueve puntos que el Comité Ejecutivo le había quitado a Nueva Chicago (a raíz del enfrentamiento de sus hinchas con la policía), otros nueve que iba a perder Estudiantes de Caseros por incidentes similares, la conocida y nunca castigada historia violenta de Chacarita contra distintos clubes (como contra Boca en 2003), su mano blanda frente a los grandes equipos...

Tampoco la justicia argentina quedó atrás, con casos aún impunes de asesinatos de hinchas: Jorge Castro de 19 años en abril de 2005, Gustavo Rivero de la misma edad en febrero de 2002, Claudio Pucheta y Claudio Ponce en las Pascuas de 2003.

Desde marzo de este año funciona el Consejo Federal de Seguridad en el Fútbol, presidido por el ex-árbitro internacional Javier Castrilli. El principal objetivo del organismo es la toma de conciencia de los clubes evitando el ingreso de barrabravas a los estadios.

Hubo quienes dieron su conformidad y nunca actuaron en consecuencia, como la lista de nombres no admisibles que se comprometió a entregar River Plate antes del partido contra Newell´s, un encuentro que carga con dos muertes en su historial, por nombrar sólo uno. Y tan sólo uno que hizo uso de este derecho: Racing.

“Derecho de admisión”, derecho de ver sin temores un espectáculo público, un deporte nacional. Derecho que una vez más se pasó por alto.

Hay tantos ingredientes que condimentan estos disturbios que cuesta enumerarlos. Disputas por reparto de dinero, entradas, viajes, venta de estupefacientes y pirotecnia en las tribunas...

No me considero una persona que ve todo lo bueno afuera, pero sí reconozco las falencias propias y le doy la bienvenida a las decisiones acertadas. Como la sanción impuesta por la UEFA al Inter en Italia, luego de que un hincha hiriera con una bengala al arquero del Milan en un encuentro disputado el mes pasado. El club deberá jugar cuatro encuentros a puertas cerradas (que se podrán extender a seis si surgen nuevos incidentes) más el pago de una multa en dólares. Los acusados no podrán asistir a un estadio por tres años y deberán presentarse en una seccional de la policía a la hora de los partidos. Algo me dice que los castigos serán de cumplimiento efectivo.

Hay una diferencia entre lo que pasa en Europa y en la Argentina: la UEFA puede clausurar estadios y/o sancionar clubes; acá esa función les corresponde al CoProSeDe, en Buenos Aires; al Prosef, en la Capital Federal, a los organismos provinciales y a la Justicia, pero nunca a la AFA.

En 1983 Daniel Basile falleció luego de que una bengala le acertara en el cuello. Los agresores fueron encontrados culpables de homicidio culposo, para la Justicia no tuvieron la intención de asesinar.

La comparación hiere.