lunes, junio 27, 2005

Autobiografía no autorizada

Por Alejo Miranda
Rosario, Santa Fe, Argentina
alejo21m@ciudad.com.ar

Una vez, de chico, pensé en escribir un libro sobre mi vida. Claro, acababa de terminar de leer David Copperfield creyendo que era la autobiografía de Dickens, y creí ser capaz de hacer algo parecido. Deseché rápidamente la idea al comprobar que en realidad no había mucho interesante sobre qué escribir. De todas formas, por atrayente que pudiera haber sido mi vida, dudo que me hubiese animado. Me resulta incómodo hablar de mí. Detesto escribir en primera persona. Será porque soy una persona modesta. "La más modesta del mundo", suelo decir.

Lo más trascendente es lo que no hice. Además de no escribir aquél libro, no aprendí a tocar la guitarra, no fui a probarme en Central, nunca jugué al básquet, no llegué a jugar en la primera del club (rugby, en el Jockey de acá de Rosario), no estudié cine ni tampoco escribí una línea del guión cuya idea tengo en la cabeza hace años, no terminé Rayuela, siempre que digo "hoy cocino algo rico" termino haciéndome una hamburguesa.

Entre las cosas que sí plasmé: leer todas las novelas de Borges, mirar mucho cine, escuchar bastante música. Y soy un eximio conocedor de todos los deportes. Desde fútbol hasta béisbol, pasando por rugby, tenis, golf, etc. Espero que algún día sirva para algo.

Creo que quiero ser periodista. Gráfico. No sé por qué. Tampoco nunca hice demasiado para serlo. Siempre fui bueno para Matemática o Contabilidad, pero prefería Historia y esas cosas. Me interesan más las cuestiones reales. Desglosar la realidad, analizarla, transmitirla. Supongo que mi vocación también responde a una ambición artística, a un ansia de creatividad. Aspiro a una escritura incisiva. Provocar al lector. Obligarlo a un ejercicio intelectual. A "construir sentido", dicen en mi facultad. Estudié Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario. Estudio, mejor dicho. Entre las cosas que no hice hay que incluir la tesina. Ya la termino. Hace meses que ya la termino.

Me es imposible no hacer referencia a mi familia. No soy más que una parte de ella. Soy, en realidad, 1/8 de persona. Tengo cinco hermanas, todas más chicas: María, Mercedes, Clara, Rosario, Emilia. No podría vivir sin pelearme con ellas. Mucho menos sin el ejemplo de mis viejos, Ricardo y Tina. Hasta debería incluir a abuelos, tíos y primos. Por todos ellos, más que por lo que haga o deje de hacer, soy quien soy. Alejo Miranda me llamo.