viernes, mayo 27, 2005

¿Te reirías?

Por Bárbara Limoncelli (Buenos Aires, Argentina)

¿De que te reías? Mama dice que no te reías mucho, si no tenías un buen motivo para hacerlo.

Y ahí estas... sentado en tu biblioteca, tu lugar, tu espacio; donde escribías, donde volabas, rodeado de papeles, libros, y lapiceras. Tu infaltable maquina de escribir, una autentica Remington, tu compañera de tantas noches de insomnio. A tu alrededor hojas blancas, hojas tipeadas, hojas borrador, cuatro o cinco bollitos de papel con palabras que nunca leímos, con frases que terminaron olvidadas en el cesto de plástico ubicado a tu derecha. Cesto que aun conservo, donde hoy mis frases olvidadas y nunca leídas terminan su corta vida.

Y ahí estas... sentado en tu escritorio negro, con la infaltable pipa en tu mano derecha, y ese velador de antaño alumbrando tus pensamientos.

¿De que te reías? Con tu chaleco azul, tu camisa blanca y celeste, colores que el tiempo de observarte me han dejado crear, ya que la foto es blanco y negro; y creo que unos pantalones grises, si mi imaginación no me engaña.

Tu mirada de costado, observando por la ventana a tu izquierda, como si no supieras que la cámara estaba tomando este momento, este instante, ¿qué seria aquello que mirabas? ¿De que te reías?

Te cortaron la nariz, salió a medias en la foto, debías estar contento, siempre te quejaste que tenias una nariz muy grande, yo no lo sé, pero mamá me contó que era recurrente esa queja.

Es la única foto que tengo, la única foto que vi tuya, yo conozco solo esta nariz, yo conozco sólo esta cara, tu cara sonriendo, para mí... sonreíste siempre.

Y ahí estás... con tu mirada triste detrás de esos pequeños lentes, pensativo pese a la sonrisa, tus ojos tan celestes como el cielo de primavera, eso lo sé, por que es una de las pocas cosas que heredé de vos, además del carácter. Tu piel blanquísima, tu cabeza pelada, con algunas canas que aun no cedían su lucha, tu cara redonda y tu infaltable barriga fruto de tu amor por el arte culinario.

No sé cuan alto serías, sólo tengo esta foto y estas sentado, y aunque mama me señale con su mano que eras un poco mas alto que ella, yo no logro hacerme la idea. ¡Que lástima que estés sentado!

No me canso de mirar la foto, sí, la única que conservo, donde se te ve feliz.

...¿De qué te reías?...

¿Sabrías que esta sería tu última fotografía? ¿Sabrías que yo llegaría a este mundo exactamente dos semanas después? ¿Sabrías que este mundo había decidido llevarte exactamente dos semanas después de tomada esta fotografía?

¿Sabés una cosa? para mí, tu nariz es perfecta.