sábado, mayo 21, 2005

¿Será verdad que...?

Por Alejandro Toro (Punta Arenas, Chile)

¿Es cierto todo lo que escuchamos? Indudablemente no. Nuestro entorno está plagado de frases hechas; mitos urbanos que repetimos como autómatas. Trasmitidas de generación en generación, mucha gente asume estas premisas como ciertas. ¡Cómo no creer que en Chile tenemos las mujeres más lindas del mundo y que nuestro himno patrio le compite en hermosura a la Marsellesa francesa! Nacionalismo puro sin sustento real.

Donde estos supuestos teñidos de falsa veracidad son grito y plata es en eldeporte. Por ejemplo, un lugar común en el fútbol es afirmar que la selección de Chile siempre complica a su par brasileña. ¡Quién no haescuchado esa afirmación! Pues bien, los números son lapidarios. Ambasselecciones han jugado 107 veces en adultos y menores, y torneos especiales.


Se registran 73 triunfos de Brasil (68,3 por ciento), 26 empates (24,2 por ciento) y sólo 8 victorias de Chile (7,4 por ciento). Sí, sólo ocho.

¿Y cómo andamos por casa, acá en Magallanes? Hace unos días leí algo que huele mucho a frase hecha, pronunciada con insistencia durante los últimos años. Con motivo del anuncio de la realización a fines de este mes del Primer Congreso de Gobierno Electrónico y Municipios Digitales se señaló que nuestra municipalidad es líder en el país en el área de la tecnología digital. ¿Tan así? Tengo mis dudas, sobre todo cuando recuerdo la larga fila que durante marzo debieron hacer miles de magallánicos para obtener el papel del permiso de circulación y... otra fila para pagarlo. Eso no es, precisamente, gobierno digital. Sueño algún día tener la opción de tramitar el permiso de circulación de mi auto a través de Internet; o al menos una parte de él (el pago, tal vez).

Veamos otros mitos urbanos. ¿Será cierto que Punta Arenas fue, alguna vez, la ciudad más limpia de Chile, frase que he escuchado de muchas bocas, incluso en propagandas publicitarias? Para salir de duda consulté a un magallánico de muy buena memoria, y varios años en el cuerpo, que puso en duda esa afirmación. Perspicaz me señaló que el gran responsable de mantener limpia la ciudad siempre ha sido... "el viento", que lleva la basura hacia el sector costero. Claro, Punta Arenas ha crecido, pero no recuerda que el municipio emprendiera alguna vez grandes campañas de limpieza, ni menos que las calles estuvieran plagadas de barrenderos.

¿Y qué tal este otro?: los artículos electrónicos son más baratos en la ZonaFranca. Las habituales víctimas de este mito son las personas del norte delpaís de visita en la región que acuden, ilusionadas, al recinto franco enbusca de una "ganga", pero, al comparar, se dan cuenta que muchos precios están a la par con los de Santiago u otra ciudad, incluso, algunos más elevados.

O el otro que señala que Magallanes es una de las zonas de Chile máspropicia para el avistamiento de objetos voladores no identificados (ovnis). Si así fuera, sería tema recurrente en las conversaciones. "¿Viste el ovnide ayer?", diría alguien. "No, pero vi otro anteayer", podría recibir porrespuesta. Pero eso no pasa.

También es común escuchar que en Magallanes la calefacción es barata. Sí, es cierto, pero nunca como uno imagina. El gas no está "a precio de huevo". Además, se debe tener en cuenta un elemento muy importante, aportado por el mismo magallánico que consulté para el mito de la ciudad más limpia. En Magallanes el consumo de gas para calefacción es permanente durante el año. No sucede lo mismo en la zona central y norte del país, donde éste se concentra de abril a septiembre. Por lo tanto, al considerar el impacto absoluto al bolsillo eso de "más barato" es relativo.

Tan relativo como el principal mito de Punta Arenas, ese que alienta a losvisitantes a besar el pie del indio Patagón de la Plaza de Armas, gesto queasegura el regreso a la zona. Si fuera así, la actividad turística tendría el futuro asegurado.

Es difícil saber de dónde surge un mito, frase hecha o lugar común, más aún cuando nace enquistado del rumor. Lo fácil, y hasta más entretenido, es dejarse llevar por el juego de darlo por cierto.