sábado, mayo 21, 2005

Se ahorcó otra víctima de la violencia doméstica

Por Nancy Banchero (Nueva Palmira, Uruguay)

Mónica tenía 30 años, tres hijos (14, 7 y 5 años) y vivía junto a su marido en una modesta casa del Barrio Sauce, sobre la calle Vaimaca Pirú casi Paraguay. Pero como otras tantas mujeres optó por dar fin a su dolor de la peor forma: quitándose la vida. Valiéndose de un cable, pasado el mediodía del sábado, se ahorcó en el interior de su casa. Lo trágico también es que fue encontrada por sus hijos.

Era oriunda de Dolores y había llegado a la ciudad a fines del pasado año de manera provisoria, donde inclusive contrajo matrimonio civil, hasta que en los primeros días de marzo, antes del inicio de clases, se instaló definitivamente en la ciudad.

Vecinos sostienen que ella "era muy buena, por eso nos sorprendió muchísimo lo que pasó y nos da mucha pena por sus hijos". Como una de las posibles causas de la determinación de la mujer, se señaló a EL ECO que "cuando su marido no estaba se acercaba a los vecinos y conversábamos, pero cuando estaba él pasaba más encerrada que fuera de la casa" y "le pegaba mucho".

Algún que otro vecino fue testigo, en más de una oportunidad, de "las constantes golpizas que le daba el hombre. Una vez la tiró arriba de la puerta y volaron los vidrios. Le vivía pegando, pero ella nunca hacía la denuncia".

Frente a la continua violencia que sufría la infortunada mujer, contaron vecinos a EL ECO que "una vez llamamos a la policía para denunciar, pero nos dijeron que ellos no podían hacer nada, que a la denuncia la tenía que hacer la víctima. Hasta que una vez le pegó de tal manera que allí sí vino la policía y él se fue de la casa por una semana, donde los chiquilines pasaron hasta hambre, comían en la casa de un vecino".

Más adelante dijeron al semanario que en el barrio "siempre decíamos que algún día iba a pasar una desgracia, sospechábamos eso porque hasta escuchábamos que se decían: ´te voy a matar´ y parecía que se amenazaban con cuchillos".

El interrogante ahora es qué va a pasar con estos niños para que puedan vivir una vida normal, sin sobresaltos y con la ausencia de su madre. Son dramas imposibles de olvidar.

En la ciudad es el segundo suicidio que va en el año, los intentos son incontables y no figuran en las estadísticas de la prensa, como tampoco figura el número de mujeres y niños víctimas de los golpes del "hombre de la casa".