sábado, mayo 21, 2005

Permiso para amar

Por Susana Lorenzo (Malargüe, Argentina)

La delegación regional del Juzgado de Familia, funciona en un lugar pequeño y con una gran puerta ventana que deja pasar el invierno. El calefactor no funciona hoy. Será por eso que los tres ocupantes de la banqueta frente a mí, están sentados muy juntos, cómo dándose calor.Son del campo, eso se puede ver en sus ropas, en su piel curtida, en su timidez y en sus diálogos de pocas palabras. El hombre está vestido con las prendas de gaucho que los puesteros usan para venir a la ciudad.

Mira a su familia con cariño, como quien cuida su tesoro más preciado. Revisa una y otra vez los papales que tienen que presentar. La mujer es simple y rústica, calla y escucha y a veces sonríe. Ambos deben rondar los 50 años. La niña de 10 u 11 años lleva lentes gruesos, es tímida con el resto de las personas en la sala de espera, pero luego se olvida denosotros, se ríe y habla con sus padres casi en secreto. Hace muchas preguntas. Los abraza, se cuelga del cuello o del brazo de uno y de otro en turnos, nunca se despega de ellos. No tiene ropa a la moda ni coqueta. Creo que no se da cuenta pues tiene el rostro de una niña feliz y mimada, sin apuro por crecer.

La secretaria de la jueza los llama y la mujer tiembla. Un médico psiquiatra se lleva a la niña a otra habitación para evaluarla.Luego de media hora, la pareja sale abrazada de la oficina de la jueza. Ella tiene lágrimas en los ojos. Se sientan mientras el médico termina con la niña. El mueve la cabeza, hace gestos y muecas de desazón.La jueza no ha decidido aún darles la niña en adopción, dice que faltan trámites y que hay otros padres más jóvenes que la quieren conocer. Sin embargo, mientras se resuelva la causa, podrán tenerla con ellos, tres meses más.-¿Y qué vamo' a hacer, Chino?-Nada, esperar y quererla mucho todo este tiempo, mientras tengamos permiso.La niña irrumpe en la sala de espera y busca los brazos de la mujer.-Vamo', mamita, no me gusta este lugar... Vamo' pa' la casa, así me hace unas tortas fritas, ¿quiere?