jueves, mayo 26, 2005

Marcelo Bielsa

Por Enrique Colombo (Alta Gracia, Argentina)

Su mirada fija, peinado hacia atrás. Indumentaria deportiva, como decostumbre. Sentado frente a los "salvajes" periodistas que lo maltratan(no todos). Su cara esboza una pícara sonrisa, algo que no es muy frecuente de apreciar en tan introvertida persona. Quizás los años como director técnico lo hayan aflojado y lo estén convirtiendo en más humano, en el buen sentido de la palabra. Su gesto elocuente con su mano lo dice todo: esta hablando de lo que más sabe: de fútbol.

Es obsesivo, ambicioso, audaz, trabajador, honesto. Sobran los calificativos para describir a semejante personalidad del fútbol argentino... Si se la mira con detenimiento, parece decir: “Yo soy inocente. En el fútbol se gana y se pierde. Dejemos de lado el oscuro y repudiable exitismo de nuestros tiempos. Eso corroe a las buenas personas. Además,este concepto tan desgraciado tiene un punto negativo: dura poco, un día,tal vez una semana”.

Si hoy, por el triunfo, al entrenador le gritan: no te mueras nunca; mañana, en la derrota, lo invitaran a morirse, como reza en uno de sus tantos fragmentos de cuentos Eduardo Galeano.
Así es Marcelo Bielsa. Un tipo de los que no abundan. Alguien que, aunque ya no esté en este popular ambiente de la redonda, sigue estando. Están sus ideas, sus conceptos, sus sabias conferencias de prensa, todo...

Porque alguien así, con semejantes características y por el buen fútbol que despliegan sus equipos, no se olvida de un día para el otro.

La Selección Argentina, y sus integrantes principalmente, ya lo extrañan.