sábado, mayo 21, 2005

Los gatos tienen mala prensa

Por Bárbara Limoncelli (Buenos Aires, Argentina)

El 1° de mayo la recogí de la calle, hacía un año que con mi marido la alimentábamos, pero hacía 4 meses que había sido madre y con miedo que lo fuera de nuevo, sufriera y pasara por las penurias típicas de una madre sin hogar, decidí llevarla a mi casa. Sin nombre, con frío y deseosa de cariño, enseguida la bautice Frida, pero poco a poco mi marido, a quien le encanta rebautizar a las cosas o animales que yo nombro, le empezó a decir "mudy", por que no maullaba ni hacia ningún ruido de los normales que hacen los gatos, excepto un sonido gutural semejante al sonido que hacen los monos.

¡Es muy graciosa!

La visita al veterinario fue nuestro siguiente paso, donde con un dolor inmenso, decidí dejarla para que la castraran. Los seres humanos tenemos pensamientos tan "humanos" respecto a este tema. Si de algo sirve escribir, es para poder decir algo que le llegue a alguien y quizá causar en ese alguien el efecto deseado, entonces es bueno aclarar que, los gatos no tienen por que tener cría indiscriminadamente, que no los hace más felices, que no los hace vivir mejor sino todo lo contrario, creo fervientemente en el poder tener un mundo mejor si cuidamos a los animales que nos rodean, entre otras cosas. Gandhi decía que la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que son tratados sus animales, cuantas verdades dijo este hombre.

Mudy, según la veterinaria, es una gata sana, resistió la operación con una fuerza increíble y volvió a casa para recuperarse, con la promesa de volver en 15 días, para que le sacaran los puntos y regresarla a su ámbito cotidiano: la calle.

Hoy se cumplen esos 15 días y ya todos nos encariñamos con ella, excepto mi siamés de un año y medio que hace una semana que esta deprimido. El mundo felino es maravilloso, son seres inteligentes, limpios, disciplinados, ¡pero con tan mala prensa!

Hoy visitamos a Cristina de nuevo, la veterinaria, una mujer increíble que es proteccionista animal y que en su veterinaria de Congreso y Triunvirato atiende 24 horas seguidas, con precios irrisorios de económicos, donde todo el tiempo entran y salen animales de diferentes tipos, colores y con toda clase de dolencias.

Cristina me contó que la han denunciado por esta decisión de tener precios accesibles, ¡en que mundo vivimos! Ni los animales están exentos a tanta basura.

Mientras estaba en la sala de espera con Mudy, completamente relajada en su transporte, hablé con las 5 personas que estaban allí esperando, igual que nosotras, atención medica. Una señora con un perro de 15 años, con un cáncer en la boca incurable, que a diario le suministran suero y algo más, para hacerle el tránsito de esta a la próxima vida menos doloroso, también había una perrita de 5 años, con una enfermedad que no recuerdo el nombre, pero que sólo se calmaba con corticoide pero que le traía aparejadas miles de dolencias más, su dueña ayudaba con besos a que no fuera tan pesada la mochila que le tocó cargar, también estaba un gatito con gastroenteritis cuya dueña me contó que tenia 11 gatos más esperándola en su casa. Todos ellos, los dueños, deseosos de que las dolencias de sus mascotas fueran pasajeras, algunos con más o menos esperanzas que otros. Tengo siempre el pensamiento que la gente que ama así a sus bichos no puede ser mala gente, aunque después se me ocurren varios ejemplos de personajes un tanto siniestros y que adoran a los animales.

Lo nuestro con Mudy fue rápido y volvimos a casa dejando en la veterinaria miles de historias que tendrán diferentes desenlaces.

Llego el día, el momento de dejarla, quiero abrirle la puerta para saber si desea volver a la calle o elige quedarse con nosotros, pero no puedo soltarla. El clima de repente me ayuda a tomar una decisión, la tormenta que se desató hace minutos en el cielo de la Capital me deja elegir, Mudy se quedará por lo menos un día más con nosotros y quien dice que quizá no sea para siempre.