jueves, mayo 12, 2005

La historia de una mujer que fundó una organización

Por Griselda Nady Rivas (Corrientes, Argentina)
Taller de Redacción

Hace menos de un año estoy contratada en una organización no gubernamental que ejecuta un proyecto con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En busca del porqué y la razón de los hechos, lo cierto es que en dicha institución social que lleva por nombre Asociación Ceferino Namuncurá, pregunté el porqué del nombre pues Ceferino Namuncurá no es precisamente ni un santo ni un personaje que goce de mucha devoción en la provincia de Corrientes. Sí podemos hablar de la Virgen de Itatí o del Gauchito Gil, que convocan igual cantidad de feligreses, pero Ceferino Namuncurá no es muy conocido en la zona.

Lo cierto es que la figura fundamental y más destacada de esta organización fue una mujer llamada Amanda Etcheguren, nativa del país vecino: Paraguay. Al enterarme de esta historia me llamó mucho la atención y me dieron muchas ganas de saber más detalles de se vida. Tengo una serie de preguntas para las que aún no he hallado respuestas, como por ejemplo: ¿qué lleva a una joven mujer a alejarse de una familia de buena posición en Asunción y radicarse en la provincia de Corrientes? Algunas historias cuentan que se enamoró de un señor y que por eso decidió instalarse en la ciudad capital de la provincia, pero nunca se casaron y fueron eternos novios. El segundo interrogante es: ¿qué lleva a esta mujer a convocar a otras personas e iniciar una organización que en aquella época se dedicaba a dar cobijo a los canillitas y principalmente a familias cuyos hijos estaban internados en el hospital?

La idea estuvo dando vueltas en mi cabeza porque creo que conocer la historia y ahondar en su trayectoria tal vez me lleve a comprender tamaña empresa social emprendida en los años 60 y que hoy continúa con la gestión de una nueva comisión directiva, con la coordinación institucional de la hija de quien fuera una férrea colaboradora de Amanda, Nidia Sandoval de Mendiondo. Siempre deseé conocerla y por cuestiones urgentes o importantes del momento, los meses pasaron, y falleció en diciembre del año pasado. Lamento haber perdido la oportunidad de dialogar con una fuente directa de información, de recuerdos y anécdotas de su historia personal y social ligada a la organización.

El próximo 11 de mayo se cumplen 100 años de la muerte del joven indio de las pampas (como se lo menciona en varios artículos), el cual también es merecedor de un relato aparte. El nombre de la entidad también me llama mucho la atención y tratando de hallar respuestas inicié una investigación que empezó en el archivo de la provincia, rico en papeles que guardan secretamente no sólo la historia correntina, sino de héroes y otros personajes.

Tanto Amanda Etcheguren como Nidia Sandoval de Mendiondo ya no podrán contarme sus historias, sólo me queda ir conectando hechos tras acontecimientos y tratar de recomponer la vida de una mujer como Amanda o la reconstrucción histórica de una organización civil, cuyos personajes han sido muy reconocidos en la ciudad, tanto que al centro también se lo conoce “Tía Amanda”.

“Es que así la conocimos, como Tía Amanda”, me asegura Tito, un trabajador del archivo que estuvo a cargo durante varios años del área de Prensa del gobierno. “Yo la conocí, la entrevisté en varias oportunidades; a ella nadie le negaba nada, ni nadie podía dejar de atenderla”, rememora Tito con cierta emoción en su rostro y continúa: “Todos recordamos cuando salía al alba, tipo 6 de la mañana, a recorrer los puestos del mercado central, con un enorme canasto para recolectar verduras, huevos, carnes, para cocinarle a sus chicos; a veces iba sola y otras acompañada de mujeres voluntarias”. Pregunto cuál era ese mercado y Tito, con cara de angustia, me mira y contesta: “El que teníamos ahí”, haciendo un ademán, señalando el lugar físico. “Ahí adonde ahora, luego de derrumbar tan histórico edificio, se construyó una plaza”.

Según algunos papeles que logré rescatar en la organización, presumo que su fallecimiento se produjo entre los años 1987 y 1988; algunos dicen que dos años después sus restos fueron trasladados a Asunción, pero como me aconsejó Tito, sólo será cuestión de cotejarlo pidiendo información en el Registro Civil de la ciudad. Y deseo hallar alguna referencia de familiares en Asunción para poder hacer memoria de Amanda, necesito (y no se por qué) desesperadamente saber su historia. La historia de una mujer que llega a Corrientes, quizás por amor o quizás por otros motivos, y tal vez algún sobrino o familiar directo podrá develar este misterio, si es que existe alguno.

Nady tiene 31 años y trabaja en prensa de ONGs.

E-mail: rivasnady@yahoo.com.ar