domingo, mayo 08, 2005

Avivar el respeto por la palabra

Si algo pretendo a través de este taller, entre muchas otras cosas, es avivar el respeto por la palabra, por su empleo certero. Aprovechen este espacio para tomar aliento y detenerse algunos segundos en la conveniencia o no de utilizar tal o cual palabra; dejen que aflore el estilo de cada uno. No escriban de manera mecánica: cuenten, sin hacer a un lado, por supuesto, el rigor informativo.

Forman parte de la séptima edición del Taller de Redacción Periodística treinta personas -sí, treinta, se han sumado varios compañeros a último momento- procedentes de distintos lugares del mundo:

Argentina: Capital, Provincia de Buenos Aires (Caseros, Ituzaingó, Olivos, Ezeiza), Neuquén (Villa La Angostura), Santa Fe (Santa Fe, Rosario, Reconquista), Entre Ríos, Río Negro (Cipolletti), Córdoba (Córdoba, San Antonio de Arredondo, Huinca Renancó, Oliva), San Luis, Mendoza, Salta, Corrientes, San Luis y San Juan.

México: Naucalpam, Toluca y Cuernavaca.
Chile: Punta Arenas.
Uruguay: Nueva Palmira y Montevideo.

En la segunda edición del Taller de Crónicas participan trece personas que provienen de los siguientes países:

Argentina: Capital Federal, Provincia de Buenos Aires (Glew, Escobar), Entre Ríos (Federación), Formosa, Santa Fe (Rosario), Chubut (Comodoro Rivadavia).
Puerto Rico: San Juan de Puerto Rico.
Uruguay: Cardona.

Sus edades son tan variadas como sus oficios y profesiones. Tienen entre 17 y 60 años y son estudiantes, periodistas, empleados administrativos, médicos (curiosamente en esta edición contamos con un ginecólogo, un cirujano y varios psiquiatras), ingenieros, traductores, ejecutivos, escritores, desocupados, comerciantes, militantes sociales, técnicos, guionistas y docentes.

Todos los jueves, además de mi apreciación sobre el desarrollo del grupo, cada uno de los talleristas recibirá su trabajo debidamente comentado y corregido. Tarea titánica que me habría sido imposible afrontar sin la colaboración de las periodistas y editoras Luciana Dalmagro y Laura Giussani. Chicas de temer, ácidas e implacables en la crítica certera y, por sobre todas las cosas, en la búsqueda de errores, comas y puntos ingobernables, manchas de café y mayonesa, migas y huellas de toda naturaleza. De hecho, Luciana lleva tiempo desempeñando ese trabajo en Ediciones Guayacán; y Laura, además de un recorrido variopinto por diversos programas y publicaciones, ha sido la primera impía lectora de todos mis originales.

Luciana será la coordinadora de este blog, que tiene como objetivo acercar al grupo, presentarlos, intercambiar pareceres y opiniones, ofrecer lecturas, recibir sus comentarios sobre el taller y sobre los trabajos de cada uno, que semanalmente publicaremos aquí.

Matías Lagleyze (ex alumno del taller) fue el creador de este espacio autogestionado por los participantes, en el que yo sólo seré un observador más. No forma parte del programa del taller, se propone sólo como una instancia de conocimiento, ya que fueron varios los talleristas que han planteado la necesidad de saber junto a quienes estaban realizando esta curiosa experiencia.

Señores, pues, bienvenidos a esta aventura que hemos dado en llamar Talleres HLE.

Hernán López Echagüe