viernes, mayo 27, 2005

Acerca de un personaje imaginado

Por María Susana Alvarez (Huinca Renancó, Argentina)

La cara redonda y opaca, muestra las huellas profundas que el paso de los días, en la trabajosa intemperie, endureció; canosos cabellos y enormes orejas, intentan cubrirse con la raída gorra de lona; una roja nariz permite adivinar los muchos "tintos" tomados. La seriedad oculta su alma, en la que, la sonrisa esquiva quedó apretada.

El encorvado cuerpo y cansino paso, hablan de una edad indefinida, pero; cargada de años, en el transcurso de los cuales, a puro aliento había que trabajar para enfrentar la miseria.

Una tierna y eterna añoranza, preñada de tristeza, asoma desde sus ojos opacos y, anuda el grito por "ella", torciendo sus labios en el simulacro de un balbuceo.

Rostro anónimo, cargado de injurias frecuentes, sufrimientos reprimidos, estertores no lanzados.

Este es el que muchas veces es visto o presentido por todos y pocas mirado o consolado.
Por María Susana Alvarez (Huinca Renancó, Argentina)

La cara redonda y opaca, muestra las huellas profundas que el paso de los días, en la trabajosa intemperie, endureció; canosos cabellos y enormes orejas, intentan cubrirse con la raída gorra de lona; una roja nariz permite adivinar los muchos "tintos" tomados. La seriedad oculta su alma, en la que, la sonrisa esquiva quedó apretada.

El encorvado cuerpo y cansino paso, hablan de una edad indefinida, pero; cargada de años, en el transcurso de los cuales, a puro aliento había que trabajar para enfrentar la miseria.

Una tierna y eterna añoranza, preñada de tristeza, asoma desde sus ojos opacos y, anuda el grito por "ella", torciendo sus labios en el simulacro de un balbuceo.

Rostro anónimo, cargado de injurias frecuentes, sufrimientos reprimidos, estertores no lanzados.

Este es el que muchas veces es visto o presentido por todos y pocas mirado o consolado.
Por María Susana Alvarez (Huinca Renancó, Argentina)

La cara redonda y opaca, muestra las huellas profundas que el paso de los días, en la trabajosa intemperie, endureció; canosos cabellos y enormes orejas, intentan cubrirse con la raída gorra de lona; una roja nariz permite adivinar los muchos "tintos" tomados. La seriedad oculta su alma, en la que, la sonrisa esquiva quedó apretada.

El encorvado cuerpo y cansino paso, hablan de una edad indefinida, pero; cargada de años, en el transcurso de los cuales, a puro aliento había que trabajar para enfrentar la miseria.

Una tierna y eterna añoranza, preñada de tristeza, asoma desde sus ojos opacos y, anuda el grito por "ella", torciendo sus labios en el simulacro de un balbuceo.

Rostro anónimo, cargado de injurias frecuentes, sufrimientos reprimidos, estertores no lanzados.

Este es el que muchas veces es visto o presentido por todos y pocas mirado o consolado.
Por María Susana Alvarez (Huinca Renancó, Argentina)

La cara redonda y opaca, muestra las huellas profundas que el paso de los días, en la trabajosa intemperie, endureció; canosos cabellos y enormes orejas, intentan cubrirse con la raída gorra de lona; una roja nariz permite adivinar los muchos "tintos" tomados. La seriedad oculta su alma, en la que, la sonrisa esquiva quedó apretada.

El encorvado cuerpo y cansino paso, hablan de una edad indefinida, pero; cargada de años, en el transcurso de los cuales, a puro aliento había que trabajar para enfrentar la miseria.

Una tierna y eterna añoranza, preñada de tristeza, asoma desde sus ojos opacos y, anuda el grito por "ella", torciendo sus labios en el simulacro de un balbuceo.

Rostro anónimo, cargado de injurias frecuentes, sufrimientos reprimidos, estertores no lanzados.

Este es el que muchas veces es visto o presentido por todos y pocas mirado o consolado.