martes, abril 26, 2005

Un nuevo desafío (Paraná)

Balance de Ayelen Waigandt (Paraná, Argentina)
Taller de Crónicas Periodísticas

Inesperadamente, a menos de un mes de comenzar a trabajar en el sitio digital del Semanario Análisis que dirige, recibí de Daniel Enz la petición de inscribirme en un taller de redacción a cargo de Hernán López Echagüe. Tres sentimientos encontrados invadieron mi espíritu ante semejante e inesperado pedido: por un lado el desgano y la pereza ante una actividad que se sumaba a mis dos trabajos diarios; por otro, la expectativa y la alegría ante la posibilidad de perfeccionarme en la profesión; por último, las dudas sobre la corrección del nuevo trabajo que desempeñaba.


Después de varios mails quedé inscripta en el taller de redacción de crónicas, dado que el de redacción periodística había dado inicio unas semanas antes y estaba muy avanzado. Luego de despojarme de las dudas en torno al trabajo, comencé lo que -en ese momento- me planteé como una prueba y un desafío.

Tras escribir las cuatro o cinco primeras crónicas, una idea comenzó a apoderarse de mi cabeza: cuántas cosas le pasan a la gente, y -por cierto- también a mí, que, de no haberlas volcado al papel (o a la computadora en este caso), me hubieran pasado por el costado sin demasiada importancia. Cuestiones que en la vida cotidiana se consideran poco relevantes o que se viven como acontecimientos personales que quedan en el rincón de los recuerdos. El relato de un hombre que perdió a su mujer luego de una cirugía estética; un grupo de adolescentes festejando el cumpleaños de un mendigo que vive en la plaza de mi barrio; el reencuentro con mi actual pareja después de un año de separación; un accidente automovilístico; mi primer viaje a dedo, fueron historias que pude volver a vivir y a las que otorgué una significación que no le hubiera dado sino a través de la escritura.

Siempre insegura de mis escritos, esperaba cada respuesta con algo de temor. Aunque ahora sé que hubieran podido ser mejores, también sé que no estuvieron tan mal como yo los juzgaba antes de enviarlos y me embarga el convencimiento de que obtuve herramientas para poder mejorar de aquí en más.

Cumplido el desafío y superada la prueba, cada vez que camino por la calle, recuerdo la insistente frase de López Echagüe que me enseñó a "mirar realizando un paneo como si tuviera una cámara en la mano" y mi nuevo reto es iniciar en mayo el taller de redacción periodística. Trataré de mejorar y de encontrar la forma de "avivar el respeto por la palabra, por su
empleo certero" y de "jugar con la expresión, con la construcción del relato periodístico".