martes, abril 26, 2005

El valor de la palabra (Santa Fe)

Balance de Luis Traba (Santa Fe, Argentina)
Taller de Redacción Periodística

Siempre he sido un negado para el arte en todas sus expresiones. Desentono con -mucha- frecuencia y escucho música -poca- como consumidor no demasiado selectivo, mis dibujos a mano alzada son cuasi infantiles y un cuadro me agrada o no por su estética general, totalmente incapaz de dar una opinión sobre él, dándose en mí también una situación muy parecida con cualquier texto que no sea una noticia u opinión, un artículo técnico o una novela más atrapante que ejemplo de virtuosidad literaria. Ni hablar de apreciar una sinfonía de Beethoven o un cuadro de Picasso o una poesía de Neruda. No hay caso y me da bronca, es más, en esto siento una suerte de envidia de los talentosos y de quienes pueden apreciarlo verdaderamente, esto aunque en el resto de los órdenes de la vida ese es un sentimiento desconocido para mí.
Y hablando de talentos, la comunicación tampoco ha sido un fuerte en mí. Creo sinceramente que muestro una imagen exactamente contraria a la que quiero, o por lo menos ha sido así siempre, hasta hace un tiempo cuando decidí cambiar esta situación. "No sólo hay que ser inteligente, sino más bien hay que saber relacionarse". Inteligencia emocional, que le dicen por ahí. Bueno, eso me falta evidentemente en mayor o menor medida. Si una persona con inquietudes políticas y sociales posee incapacidad de comunicarse, debe empezar a preocuparse si ambiciona cambiar algo o a resignarse, en una actitud más conformista.
Estas son las dos razones por las que entré al taller, a pesar de que tengo una agenda que asustaría al que la examine sin conocerme. Es decir, lo hice porque necesitaba pautas de trabajo para suplir falta de talento natural y porque tenía que encontrar caminos para tender puentes con el otro.
La única posibilidad de poder acercarme a alguna rama de arte es, creo, a través de la palabra, mas precisamente de la palabra escrita. Quizás con mucho trabajo, con horas de lectura, con mayor nivel de maduración personal, después de cientos de miles de caracteres infructuosos y desabridos, pueda escribir algo que le haga pasar un buen rato a alguna persona y que le aporte algo a su propio crecimiento.
Necesito poder convencer a la gente para poder cambiar algo. La convicción de las ideas, la fortaleza del conocimiento y el respaldo de la conducta propia, no sirven para nada si no pueden ser transmitidas y convertirse en útiles para alguien. Si pretendo asumir un nivel de participación política de mayor compromiso personal, debo salvar esta cuestión, sí o sí. De otra manera, sólo estaría perdiendo mi tiempo y el de los demás.
Y creo que en este taller he obtenido lo que estaba buscando. No se trata de talento por supuesto, ni tampoco de habilidades comunicacionales, sino de una guía, ni más ni menos. Y, aunque el camino que me indica esa guía ahora será mucho más duro sin contar con el acogedor apoyo de Laura y la iluminante guía de Hernán, puedo seguir en él apoyado en las herramientas adquiridas. Si persisto creo poder algún día dominar en alguna medida el poder de la palabra, un poder muy útil para mejorar la calidad de vida de la gente, o para empeorarla si cae en malas manos.